En algún momento, una mujer nota que algo está cambiando. A veces de forma muy silenciosa: duerme un poco distinto, se cansa un poco antes, la paciencia se le acaba antes de lo habitual. A veces de forma más clara: sofocos en mitad de una reunión, cambios de humor que te sorprenden incluso a ti. La menopausia no es una enfermedad. Es una transición, y quizá la menos valorada en la vida de una mujer moderna. Hildegarda de Bingen la habría visto de otra manera. Para ella, cada etapa de la vida tiene su propio carácter, su propio peso, sus propios tesoros. Y sí, también sus propias dificultades.
La mirada de Hildegarda sobre las etapas de la vida
Hildegarda de Bingen piensa al ser humano por etapas: infancia, juventud, madurez, vejez. Para ella, ninguna vale más ni menos que otra. Lo que hoy a veces se nos vende como una "pérdida" (la etapa fértil llega a su fin) no es en su enseñanza una pérdida, sino un cambio. Otra tarea. Otra profundidad. Suena piadoso, y lo es un poco. Pero detrás hay algo práctico: quien interpreta una transición como una carencia la vive de forma distinta a quien la entiende como una transformación.
Es esta actitud la que hace que la obra de Hildegarda siga mereciendo la pena hoy. Más sobre su concepción de la vida en nuestro artículo sobre la enseñanza de Hildegarda en resumen.
Discretio: la palabra antigua para una idea muy actual
El término favorito de Hildegarda, la discretio (la moderación), se vuelve de repente muy tangible en la menopausia. Mucho de lo que antes funcionaba sin esfuerzo ya no sale tan fácilmente. La comida rápida de cualquier manera, la noche corta, el tercer café. El cuerpo lo aguanta durante un tiempo, y luego simplemente ya no. Visto así, la menopausia es también una invitación a mirar con atención: ¿dónde hay demasiado? ¿Dónde demasiado poco? ¿Dónde le pido al cuerpo algo que ya no hace con ligereza?
A Hildegarda le habría gustado. Nunca fue partidaria de la renuncia ni de la severidad. Pero era una observadora minuciosa. Más sobre esta idea en nuestro artículo sobre la alimentación según Hildegarda de Bingen.
Productos para este artículo
La menopausia y la alimentación
Hildegarda no escribió ninguna doctrina dietética. Pero, vistas hoy, sus recomendaciones encajan sorprendentemente bien con la menopausia: comidas calientes en lugar de frías, la espelta como cereal principal, legumbres, frutos secos, queso, muchas hierbas, pocos platos de carne pesados. Por la noche, mejor algo ligero. Nada de magia, sino exactamente lo que muchas mujeres notan de todos modos en esta etapa: lo que antes sentaba bien ahora pesa en el estómago.
En la tradición de Hildegarda, la galanga es una de las compañeras centrales del día a día y se ha transmitido durante siglos. Si quieres leer más sobre ella, en nuestro artículo sobre la galanga según Hildegarda encontrarás el contexto. La gama de hierbas de Hildegarda también incluye clásicos que tradicionalmente se recomiendan para esta transición.
Hierbas que la tradición monástica asocia a esta etapa de la vida
Importante de antemano: lo que transmite la tradición es experiencia cultural, no una prueba de efecto médico. Hoy no están permitidas las declaraciones de salud concretas. Lo que sí puede considerarse fiable es que estas plantas aparecen una y otra vez en la medicina monástica en relación con la vida de las mujeres.
| Hierba | Conocida en la tradición como |
|---|---|
| Alquemila | Hierba monástica clásica en la vida de las mujeres |
| Milenrama | Planta de gran tradición en los antiguos herbarios femeninos |
| Melisa | "La que alegra el corazón": un clásico de Hildegarda |
| Salvia | Hierba de monasterio con una larga tradición |
| Artemisa | Una de las plantas de mujeres más antiguas de Europa central |
| Lúpulo | Tradicionalmente asociado a los rituales de la noche |
Si quieres probar mezclas de infusiones surgidas de la tradición de Hildegarda, en nuestra gama de infusiones encontrarás varios clásicos transmitidos.
Movimiento y aire libre: la vieja receta
Si hubiera que resumir la obra de Hildegarda en un único consejo para el día a día, probablemente sería este: sal. Muévete al aire libre. No un maratón, no CrossFit, sino caminar de forma regular y tranquila. La tradición monástica lo considera una parte natural del día. En la menopausia, se convierte a menudo en la rutina más discreta y, a la vez, más eficaz: los huesos, la circulación, el estado de ánimo y el sueño lo agradecen.
A Hildegarda probablemente le haría gracia que la investigación moderna respalde hoy esta recomendación con estudios. Ella lo sabía sin ellos.
El silencio como contrapeso
Lo que en la tradición monástica se da por supuesto es hoy casi un lujo: el silencio. Momentos del día sin estímulos, sin voces, sin pantallas. Precisamente en la menopausia, cuando el sistema nervioso reacciona de por sí con algo más de sensibilidad, estas islas valen oro. Media hora de silencio al día no es esoterismo: es una medida muy antigua y muy práctica.
El sueño en la menopausia
Los problemas de sueño son uno de los temas más frecuentes en esta etapa de la vida. Como siempre, el planteamiento de Hildegarda es integral: el camino no es el somnífero, sino un día que se cierra con calma. Una cena moderada, luz tenue, una infusión como ritual, nada de pantallas en la última media hora. Suena banal, y lo es. Y a la vez es lo bastante difícil como para tomárselo en serio.
Más sobre esto en nuestro artículo sobre cómo dormirse con hierbas según la tradición de Hildegarda.
Lo que Hildegarda no sustituye
Hay que decirlo claramente: Hildegarda no sustituye al ginecólogo. Si en la menopausia tienes molestias fuertes (sofocos que te agobian, problemas de sueño persistentes, un estado de ánimo bajo durante mucho tiempo, cambios físicos que te inquietan), háblalo con un médico. Algunas molestias se pueden acompañar bien. Otras necesitan algo más que infusiones y paseos. Eso no es debilidad, es sensatez.
La propia Hildegarda era pragmática. A una mujer que no encontraba descanso por la noche y apenas podía con el día a día, no le habría respondido solo con la moderación. La habría enviado al médico, y después le habría servido la infusión de la noche.
Lo que queda al final
Quizá este sea el mensaje más valioso de la obra de Hildegarda para esta etapa de la vida: no es un hueco. Es un tiempo propio. Con su propio ritmo, su propia profundidad, sus propios regalos. Si se le da espacio, la menopausia puede ser una transición hacia una etapa de la vida más libre y más clara. Quien acompaña el cambio en lugar de combatirlo tiene, en esta tradición, ventaja.
Y a veces basta con recordar que las mujeres atraviesan esta etapa desde hace milenios, y que existe un saber más antiguo que cualquier consejo moderno de estilo de vida.
Contenido relacionado
- La enseñanza de Hildegarda en resumen
- La alimentación según Hildegarda de Bingen
- Las hierbas de Hildegarda en resumen
- Dormir mejor con hierbas
- Plantas calmantes en la tradición
- Galanga según Hildegarda
- Gama de hierbas
- Infusiones de hierbas
Preguntas frecuentes sobre la menopausia y Hildegarda
¿Qué dice Hildegarda sobre la menopausia?
Hildegarda no conocía el término "menopausia" en su sentido actual, pero pensaba la vida de la mujer por etapas y consideraba cada una como un tiempo propio con su propio carácter. Su idea: entender una transición como transformación, no como carencia.
¿Qué hierbas asocia la tradición con la vida de las mujeres?
Los clásicos son la alquemila, la milenrama, la artemisa, la melisa, la salvia y el lúpulo. Hoy no están permitidas las declaraciones de salud concretas, pero no por eso la tradición cultural es menos rica.
¿Qué significa "discretio" para Hildegarda?
La moderación. En la menopausia este término adquiere un nuevo peso: ni demasiado ni demasiado poco, en la comida, el movimiento, los estímulos y las obligaciones. Una idea muy práctica, envuelta con gracia en una vieja palabra latina.
¿Qué recomienda Hildegarda para cenar?
Platos más bien ligeros y calientes. Sopas, guisos ligeros, platos de espelta. Nada pesado a última hora. Esto vale en general, y en la menopausia muchas mujeres lo agradecen de todos modos.
¿Cuándo debería ir al médico?
Si tienes sofocos fuertes, problemas de sueño persistentes, el ánimo bajo durante varias semanas o cambios físicos que te inquietan. El ginecólogo es la persona adecuada y puede decidir contigo qué tipo de acompañamiento tiene sentido en tu caso.
¿Ayuda el movimiento en la menopausia?
En la tradición monástica, moverse al aire libre forma parte del día a día. Los huesos, la circulación, el estado de ánimo y el sueño se benefician: Hildegarda lo sabía y la investigación moderna lo confirma.
Nota: este artículo tiene un fin exclusivamente informativo sobre la enseñanza de vida de Hildegarda de Bingen y la tradición cultural. No constituye una recomendación médica ni terapéutica. Si tienes molestias que te agobian durante la menopausia, acude a tu ginecólogo o a tu médico de cabecera.











